domingo, 14 de julio de 2013

Julieta Venegas - Sin Documentos [Video HD]




Quiero ser la única que te muerda la boca...

jueves, 11 de julio de 2013

envejecer.

No se si esperarte o seguir...
el sentarme a esperar que sucediera algo que yo quería nunca me trajo buenos resultados, siempre fui yo quien se lanzo en busca de sus sueños.

La unica fuerza que me impulsa a esperar es una frase que no dejo de rondar mi cabeza los últimos días que pase contigo, que no me anime a decirte porque ya la verdad me siento desanimada en todo lo que tenga que ver con cosas lindas y sueños junto a ti... la frase que no dejaba de rondar mi cabeza era "quiero verte salir nuevas canas cada día, quiero ser yo quien al despertar las descubra, quiero ver tu cabeza blanca algún día recostada junto a mi." esto vino porque un día me dijiste que tenias muchas canas y me viste una a mi...

Que complicado este desanimo que vivo por estos días, por ahora solo me contradice el si seguir esperando o seguir viviendo y conociendo a otras personas que si se animen a querer lo mismo o algo similar a lo que quiero yo, que lo complementemo y hagamos algo grande... muy grande.


miércoles, 10 de julio de 2013

Crónica de la ciudad de Santiago - Eduardo Galeano



Santiago de Chile muestra, como otras ciudades latinoamericanas, una imagen resplandeciente. A menos de un dólar por día, legiones de obreros le lustran la máscara.

En los barrios altos, se vive como en Miami, se vive en Miami, se miamiza la vida, ropa de plástico, comida de plástico, gente de plástico, mientras los vídeos y las computadoras se convierten en las perfectas contraseñas de la felicidad.


Pero cada vez son menos estos chilenos, y cada vez son más los otros chilenos, los subchilenos: la economía los maldice, la policía los corre y la cultura los niega.


Unos cuantos se hacen mendigos. Burlando las prohibiciones, se las arreglan para asomar bajo el semáforo rojo o en cualquier portal. Hay mendigos de todos los tamaños y colores, enteros y mutilados, sinceros y simulados: algunos en la deseperación total, caminando a la orilla de la locura, y otros luciendo caras retorcidas y manos tembleques por obra de mucho ensayo, profesionales admirables, verdaderos artistas del buen pedir.


En plena dictadura militar, el mejor de los mendigos chilenos era uno que conmovía diciendo:


—Soy civil.